Home > Críticas > Internacional > Imperial State Electric – Reptile Brain Music

Imperial State Electric – Reptile Brain Music

Y Dios creó el Rock n’ Roll y su profeta se llamó Nicke Andersson. Si alguien escribiese una Biblia del Rock debería comenzar así. O al menos en la versión moderna, por supuesto en la antigua Chuck Berry encabezaría el cotarro. En cualquier caso, lo cierto es que nadie como Nicke Andersson para dar brillo y mantener viva la llama del rock en nuestros corazones. Una vez digerido que los Hellacopters ya son historia, y tras dos entregas algo diluidas en el mar del pop de su actual banda Imperial State Electric, parece que el hiperactivo músico sueco ha abrazado de nuevo la fe, y con ‘Reptile Brain Music’ despacha un álbum redondo y sin fisuras, directo a la glándula que libera serotonina. Y nos llena de felicidad, aquella puta fina a la que Ariel Rot soñaba llevar al altar. En una entrevista reciente, el que fuera batería de Entombed –parece que hace mil años- decía que su referente a nivel de sonido era Rock N’ Roll Over de Kiss, y escuchando ‘Reptile Brain Music’ no queda duda de que ha dado en el clavo. Las alusiones a Kiss son claras, con el guitarrista Tobias Egge, por cierto inmenso en todos los temas, recordando los mejores licks de Ace Frehley. Incluso hay dos canciones cantadas por el propio Tobias –Stay The Night– y el bajista Dolf de Borst –Reptile Brain, temazo sin paliativos-, al estilo de los discos clásicos del grupo de Nueva York, en los que todos los miembros cantaban algún tema. Sólo falta por animarse el batería Tomas Eriksson, que igualmente hace un trabajo brutal a lo largo del disco. Pero aparte, tenemos riffs diabólicos –Dead Things-, sensualidad concentrada –Julian Casablancas debería pedirle a Nicke la receta para escribir temas como Born Again– y ganas de bailar- More Than Enough of Your Love-. En resumen, Reptile Brain Music son 11 temas sencillos y afilados, sin riffs de relleno, que muestran a una banda compacta y en estado de gracia destilando puro Rock N’ Roll con mayúsculas. Y Dios se encendió un pito, puso Reptile Brain Music en su equipo y dijo:  “Joder, que bueno”.

You may also like
Tom Petty & The Heartbreakers
Adiós Tom Petty. Learning to fly
New Pull
Crítica New Pull – We are New Pull
The Black Box Revelation
Crónica concierto The Black Box Revelation en De Roma, Amberes
The Coral
The Coral – Distance Inbetween

Deja un comentario